La Coctelera

Categoría: SOCIEDAD

¿Te indentificas?

Este documento está dedicado a las personas que saben quienes son
El Piraña, M.A., Don Gato y Chema el Panadero.
La verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir.
Fuimos la generación de la "espera"; nos pasamos nuestra infancia
y juventud esperando. Teníamos que hacer "dos horas de digestión"
para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder
descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana y los dolores se
curaban esperando.

Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos: Nosotros
viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin
airbag,hacíamos viajes de 10-12 h. con cinco personas en un R5 o en
un 4L, y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos
puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de
niños.Andábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop, más
tarde en moto, sin papeles.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Jugábamos a ver
quien era el más bestia.Pasábamos horas construyendo carros para
bajar por las cuestas o simplemente en cartones y sólo entonces
descubríamos que habíamos olvidado los frenos. Jugábamos a "la una
mi mula" y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
Salíamos de casa por la mañana con una mochila llena de libros que
pesaba 10 kilos y no sabíamos que era un troley, jugábamos todo el
día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle.
Nadie podía localizarnos. No había móviles.

Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley
para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a
guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban
con mercromina y unos puntos. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros
mismos. Tuvimos peleas y nos "esmorramos" unos a otros y aprendimos
a superarlo.

Merendábamos sanwiches de nocilla y panteras rosas y no yogures
bio, lunchables, ni comida bifidus activa Comíamos dulces y
bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era
gordo y punto. Compartimos botellas de refrescos o lo que se
pudiera beber y nadie se contagió de nada. Nos contagiábamos los
piojos en el cole y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la
cabeza con vinagre caliente.

Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera
quedábamos,salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos
a las canicas, a tú la llevas, al rescate, a cambiar cromos..., en
fin, tecnología punta. Íbamos en bici o andando hasta casa de los
amigos y llamábamos a la puerta.¡Imagínense!, sin pedir permiso a
los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin
ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol. Bebíamos
agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso
chupaban el grifo.Íbamos a cazar salamanquesas y pájaros con
tirachinas hechos con media botella y un globo, o con una tabla y
gomillas.
En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y
los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la
decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros
y repetían curso...¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!

Veraneábamos durante 2 meses seguidos, y pasábamos horas en la
playa sin crema de protección solar, sin clases de vela, de paddle
o de golf, sin palos de espuma, sólo una tortuga rosa de corcho
apretada en el pecho y sabíamos construir fantásticos castillos de
arena con foso .

Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo o
subiéndoles la falda, no en un chat diciendo ": )" ": D" ": P".
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a
crecer con todo ello.

No te extrañe que ahora los niños salgan gilipollas.
Si tú eres de los de antes... ¡Enhorabuena!

HOTEL PARA MUJERES

Un grupo de jóvenes mujeres está de vacaciones y de pronto encuentran un hotel de cinco pisos, con un cartel que dice:

"EXCLUSIVAMENTE PARA MUJERES"

Como están sin sus parejas, deciden entrar para ver si vale la pena alojarse allí.

El recepcionista (un hombre muy atractivo) les explica cómo es el hotel:

- "Tenemos cinco pisos. Ustedes deben ir piso por piso, y cuando encuentren lo que buscan, vienen a registrarse. Es fácil decidir, porque en cada piso hay avisos que indican qué contienen".

Así que entran y, en el primer piso, en el aviso se lee:

- "Aquí, todos los hombres son pésimos haciendo el amor, pero son muy sensibles y amables".

Las amigas se ríen a carcajadas y sin dudar suben al piso siguiente.

El aviso del segundo piso dice:

- "Aquí, todos los hombres hacen el amor de modo maravilloso, pero generalmente tratan mal a las mujeres".

Esto no les parece aceptable ...así que las mujeres siguen al tercer piso, donde en el aviso se lee:

- "Aquí, todos los hombres son amantes excelentes, y son sensibles a las necesidades de las mujeres".

- Esto se ve bueno, pero todavía faltan dos pisos.

En el cuarto piso, el aviso es sorprendente:

- "Aquí todos los hombres tienen cuerpos perfectos; son muy sensibles y atentos con las mujeres; son amantes perfectos; todos son solteros, con mucho dinero y dispuestos a casarse".

Definitivamente que las mujeres están intrigadas, pero ellas deciden ver qué hay en el quinto piso, antes de quedarse en el cuarto piso.

Cuando ellas llegan al quinto piso, en el aviso dice:

- "Aquí no hay hombres. Este piso se construyó sólo para probar que es imposible complacer a una mujer".

Las niñas

Una de ellas tiro una piedra al escaparate del tendero y el cristal se rompió.

Las 4 dijeron que estaban con la bici junto al camino del campo de trigo.

El sacerdote las cogió por separado y en la capilla les pregunto.

Maria dijo que no había sido Lorena.

Sofía dijo que ella no había sido.

Lorena gritando y levantando el dedo culpo a María.

Y Marta, la mas pequeña confeso haber sido ella.

Una de las 4 mintió.

El sacerdote obligo a Marta a rezar 19 oraciones. Y dio por echo que Marta era la decía la verdad, pese a su acción. La acompaño frente al tendero, para que le ayudara a recoger los trozos de cristal que habían quedado repartidos por el suelo.

El tendero... enternecido al mirar a la niña barriendo , le pregunto:

-Porque lo has hecho Marta- Refiriéndose a porque había lanzado la piedra al escaparate-

Y Marta en su inocencia contesto...

Porque Maria lloraba mucho y nos dijo tenia miedo de que la castigaran.

Y el tendero enmudeció y nunca dijo nada, porque aquello a fin de cuentas no tenia importancia.

Pero si que la tenia... una de ellas aprendió a tomar la opción fácil... otras aprendieron lo que era la amistad y la mas pequeña aprendió lo que era el valor.

Pero solo Lorena, que había acusado a Maria, aprendió lo que era la verdad.

Algo,... que no siempre... queremos escuchar, aunque nos la digan a gritos.

¿ Google mata a Youtube ?

Google nació como un buscador que organizaba la información mostrando enlaces a los documentos web más relevantes para cada consulta. Era el Googlebot el que rastreaba, y nadie podía insertar contenidos en las páginas de Google, pero la llegada de las herramientas sociales demostró la información también podía ser generada por los propios usuarios directamente.

Así, se comenzó a permitir compartir opiniones en 'Google Groups', subir vídeos a 'Google Video' (además de poder escribir directemente comentarios o valorarlos), publicar información de artículos en 'Google Base' o crear álbumes de fotos en 'Picasa Web Album'.

Todos estos servicios están teniendo el éxito de otras herramientas sociales (debido sobre todo a la frescura de los datos que ofrecen), y uno de los que más lo ha conseguido ha sido YouTube. Pero también están sufriendo sus mismos inconvenientes: el spam y los contenidos no apropiados. Entre estos últimos, además de los contenidos de adultos y violentos, los que más preocupan a Google son aquellos que pueden ocasionar problemas de copyright con sus creadores.

Así por ejemplo, una firma que representa a varios organismos deportivos (FIFA, UEFA, Premier League, Fórmula 1) exige a Google que retire de YouTube unos 1.000 vídeos que asegura infringen los derechos de copyright de sus clientes, y que esta cifra son "la punta del iceberg" de los miles que podrían existir.

No conforme con exigir esto a Google, incluso un blogger recibió hace unos días un email de esta misma firma exigiéndole que retirara enlaces a páginas web de YouTube donde se mostraban imágenes televisivas de la Liga de fútbol inglesa, subidas por usuarios que las graban de la TV y las comparten en YouTube.

Y equipos de fútbol, como el Bayern de Múnich, amenazan con denunciar a YouTube en caso de que "no se respeten los derechos privados del club". Por ello, Google ya ha asegurado que "no tolerará violaciones de copyright" en este servicio y, de hecho, eliminó hace unos días 30.000 vídeos tras la denuncia de una Sociedad de Autores. Otro servicio muy popular, el de los vídeos de MySpace va a tomar medidas similares, y utilizará una tecnología que revisará de manera automatizada los contenidos subidos por los usuarios para detectar información con copyright (sobre todo, vídeos musicales).

Google también está ayudando a desarrollar una tecnología similar que fue iniciada por YouTube pero, ¿qué consecuencias puede tener sacrificar la 'frescura' de la información que envían los usuarios por garantizar que no haya ninguna multimillonaria demanda? Ya se están oyendo muchas voces de 'youtubbers' que recelan de la compra del servicio por parte de Google y de las ansias de éste de convertirlo en otro soporte publicitario más. El éxito de YouTube se ha forjado en unos pocos meses... ¿podría surgir otro espacio donde los usuarios puedan compartir sus vídeos de una manera más fresca, sin las ataduras de un gigante, y que robe popularidad de nuevo a las herramientas de Google?

El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

5 años desde los atentados del 11-S

El 11 de septiembre de 2001, EE UU sufrió el peor ataque de su historia y el primero en su territorio desde Pearl Harbour. Nadie podía acabar de creerse esas imágenes que llegaban desde Nueva York y Washington, que mantuvieron al mundo pegado al televisor y que tenían cierto aire a algo vivido y soñado. Sin embargo, era real, estaba sucediendo y formaba parte de un plan aterrador calculado milimétricamente que puso de relieve las lagunas de la seguridad nacional y de los servicios de espionaje.

Los neoyorquinos vivieron segundos de terror cuando, al alzar la vista, vieron que un avión se incrustaba en uno de los edificios. A los pocos minutos, un segundo avión impactó contra la otra torre. El horror de saberse ante una muerte segura llevó a muchos de los que se vieron atrapados sin posiblidad de huir en el interior de las Torres a lanzarse desde los pisos más altos.

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 , fueron una serie de atentados suicidas que implicaron el secuestro de cuatro aviones de pasajeros, de las líneas comerciales estadounidenses American Airlines y United Airlines. Los aviones fueron empleados como bombas aéreas para matar aproximadamente a 3.000 personas, según fuentes oficiales, el 11 de septiembre de 2001. En adición a las pérdidas humanas, las Torres Gemelas (rascacielos de Nueva York donde estaba la sede del World Trade Center) y otros cinco edificios fueron destruidos o se derrumbaron de forma parcial; 23 edificios adicionales y el Pentágono fueron dañados. Actualmente al área ocupada por los restos materiales de las Torres Gemelas se la conoce como Ground Zero o Zona Cero.

La estructura de construcción de las torres 1 y 2, tramados de acero soldados a las vigas maestras, fueron los mayores responsables de la forma en que las torres colapsaron. La mayor parte del peso de cada edificio descansaba en las vigas centrales, donde estaban las escaleras y ascensores. El resto del peso se distribuía en el perímetro exterior. Aunque cada piso en sí no soportaba ningún peso, queda clara su función de mantener derechas las columnas principales.

El infierno desatado dentro los edificios, por el combustible de los aviones que se quemaba así como los propios materiales dentro, subió la temperatura al grado de exponer los soportes de cada piso a temperaturas que, si bien no llegarían a derretirlos, los debilitaron a tal grado que ya no pudieron soportar el peso de los pisos que sostenían.

A medida que los tramados de cada piso cedían, crecía de manera alarmante la presión sobre el perímetro exterior y sobre la misma base central. Cuando el peso de varias decenas de pisos fue lo suficientemente fuerte, las columnas y vigas externas colapsaron de manera explosiva derivando en el choque de los pisos superiores contra los pisos inferiores, que iniciaron la reaccción en cadena que destruyó cada uno de los pisos.

Las torres habían soportado los choques, la gente atrapada en los pisos superiores no podía escapar porque se habían destruido las vitales vías de escape. A tanta altura y sin medios para que los equipos de rescate llegaran a tiempo, el fuego fue iniciando desde el interior el desmoronamiento de los colosos de hierro y hormigón (concreto).

Cronología.

* 8:36 hora local: El boeing 767-223 de la Empresa American Airlines identificado como Vuelo 11 se incrusta en la Torre Norte.
* 9:03 hora local: El Boeing 767-222 de la Empresa United Airlines identificado como Vuelo 175 impacta contra la Torre Sur.
* 9:37 hora local: El Boeing 757 de la Empresa American Airlines identificado como Vuelo 77 se incrusta en el Pentágono.
* 9:59 hora local: Cae la Torre Sur.
* 10:03 hora local: Avión manejado por terroristas cae en Pensilvania.
* 10:28 hora local: Cae la Torre Norte.
* 13:04 hora local: George Bush declara Alerta Máxima.

Culpables

Tras los ataques, rápidamente la NSA y el FBI iniciaron investigaciones que dejaron como principales sospechosos a Osama Bin Laden y su organización extremista Al-Qaeda En un principio Osama Bin Laden negó responsabilidad alguna sobre el ataque en una conferencia emitida el 16 de septiembre de 2001, en esa conferencia dijo:

"Insisto que no llevé a cabo este acto, que parece haber sido ejecutado por individuos con sus propios motivos." —Osama Bin Laden

Esta declaración fue transmitida por el canal satelital Al-Jazeeray fue retransmitido en noticieros de EE.UU. y el resto del mundo.

En noviembre de 2001, fuerzas de ese país recuperaron una cinta de una casa destruida en Jalalabad, Afganistán, en la cual se veía a Osama Bin Laden hablando con Khaled al-Harbi. En esta cinta se encontraron mensajes que probaron lo ocurrido:

{cita|"Aún existen razones para volver a repetir lo que sucedió (...) lo hice debido a las injusticias que se cometen en contra de los palestinos y libanenses por Israel y Estados Unidos|Osama Bin Laden}}

Motivos

Según lo expresado por terroristas en diversos videos los objetivos por los cuales se llevaron a cabo los atentados fueron las supuestas iniciativas isrealíes-estadounidenses para accionar contra los países árabes, la intervención en la península arábica y la represalia estadounidense contra los separatistas iraquíes.

Lucha mundial contra el terrorismo

Esto inició la llamada Guerra contra el terrorismo, que supuso la retirada de los talibanes del gobierno afgano en octubre de 2001, tema relativo a los ataques sucedidos en Septiembre de 2001. La invasión de Iraq en 2003 fue parte de esta guerra contra el terrorismo, ya que este país, según George Bush, forma también parte de un Eje del Mal. Aunque las razones reales, que expresa ante el congreso, para justificar la acción, es que el gobierno de este país, poseía armas de destrucción masiva, que podían llegar a manos terroristas, después de 3 años de invasión, el ministro de Guerra, tuvo que admitir que no habían conseguido nada, y que la CIA, probablemente se había equivocado. Después de los ataques, el gobierno estadounidense presionó a los grupos probadamente terroristas, así como a los gobiernos y países que los mantenían (como fue probado por documentos de NU y diversas organizaciones de control fiduciario). También a causa de los atentados la opinión pública se centró sobre todo en materia de seguridad nacional, e incluso se creó una nueva agencia federal a nivel de gabinete, el Departamento de Seguridad Nacional. Todo con los siguientes fines:

* Crear planes de lucha masiva para el sustento de la seguridad mundial.
* Accionar contra los principales ejes terroristas.
* Restaurar gobiernos democráticos en países manejados por grupos terroristas o afiliados a estos de alguna manera, según la opinión del gobierno de los EE.UU. (como por ejemplo el gobierno talibán afgano o el régimen dictatorial de Saddam Husein).

Vida del estadounidense

El modo de vida del estadounidense común cambio, debido a que se impulsaron leyes como la ley patriota, que violan principios de la carta magna de su país, por ejemplo:

* Permite arrestos preventivos, sin formulas de juicio,(si las autoridades suponen que el afectado tiene alguna relacion con terroristas).
* Permite escuchar toda conversacion telefonica.
* Revisar todos los correos electrónicos, e información que pasa por servidores que se encuentren en el territorio de los EE.UU.
* Colocaron al Skull & Bones John Negroponte a cargo de la Inteligencia norteamericana. Negroponte tiene un largo historial de violaciones de los derechos humanos y apoyo a Dictaduras.

Además se aprobaron medidas en los aeropuertos, que afecta el normal desenvolvimiento de estos, los aviones, cuentan con miembros del F.B.I. que actuarían en alguna contigencia. Aunque la mayor consecuencia la sufrieron, las comunidades musulmanas, que sufrieron atentados y discriminación.

Recuerdo cuando estuve en N.Y., y como hacen muchos turistas que visitan esa ciudad, subí a la terraza de una de las torres.
Que vistas mas maravillosas. Que vértigo. Parecía como si estuvieras volando. Al bajar me prometí que volvería a N.Y. y que cuando volviera, volvería a subir a gozar de esa maravillosa sensación de estar en una de las cimas arquitectónicas del planeta.
Evidentemente ya no podré cumplir con esa promesa.

Da mucha pena cuando has estado en un lugar y al volver te das cuenta que ya no es lo que era, y con N.Y. a mi me pasará. Ya nunca será como era la primera vez que lo visité.

Y los familiares de esas personas, ¿cómo estarán viviendo este día de recuerdo amargo?

Desde aquí mi pesar por todos ellos y el recuerdo de por vida de lo que vieron mis ojos hace 5 años.

Datos obtenidos de Wikipedia

9 años desde la agonía

Miguel Ángel Blanco nació el 13 de mayo de 1968 en Ermua (Vizcaya) en el seno de una familia humilde y tenía una hermana, María del Mar Blanco Garrido. Hijo de inmigrantes, su padre, Miguel Blanco (albañil), y su madre, Consuelo Garrido (ama de casa), nacieron en la localidad orensana de Xunqueira de Espadoñedo.

Miguel Ángel era licenciado en Económicas por la Universidad del País Vasco en Sarriko (Bilbao). Durante un tiempo siguió los pasos de su padre y trabajó de albañil hasta que encontró otro trabajo más acorde con sus estudios como economista en la consultoría Eman Consulting en la localidad de Éibar a donde se transladaba diariamente en ferrocarril. También tocaba la batería como aficionado en el conjunto musical Póker y la orquesta Cañaveral y en varias orquestas. Así mismo, era aficionado al deporte y, entre sus planes estaba el de realizar una marcha a Madrid para reivindicar la restauración y reapertura del polideportivo ermuarra, que más tarde, tras el asesinato de Miguel Ángel, llevaría su nombre.

Miguel Ángel Blanco alternaba su trabajo con la política desde 1995, año en el que se afilió a Nuevas Generaciones del Partido Popular, dirigidas en aquella fecha por su amigo de universidad y Presidente de Nuevas Generaciones, Iñaki Ortega. Éste le convenció y logró que se integrara en el Comité Ejecutivo de la provincia de Vizcaya. Cuando tuvo edad suficiente abandonó Nuevas Generaciones y se comprometió con la política local. Fue número tres en las listas del Partido Popular por Ermua en las elecciones municipales de mayo de 1995, en las que el PP cuadriplicó sus anteriores resultados en el pueblo y en las que Miguel Ángel logró su acta de edil.

Aunque estaba soltero, tenía novia desde hacía siete años y proyectaba casarse en septiembre de 1997.

Miguel Ángel Blanco Garrido (1968 - 1997) fue un político municipal español, concejal de Ermua, Vizcaya (País Vasco, España), por el Partido Popular. Fue secuestrado por la banda terrorista ETA el 10 de julio de 1997 y, dos días después, asesinado a tiros.

El mismo día del secuestro, una llamada de ETA, efectuada como era habitual al diario vasco "Egin", exigió al gobierno español, liderado por José María Aznar, que llevara a cabo el acercamiento de los presos etarras al País Vasco como condición para no asesinar al secuestrado. Ante esto el gobierno convoca a una manifestación multitudinaria en repulsa por el secuestro.

El gobierno no accedió y, a pesar de los millones de españoles que se manifestaron pidiendo su liberación, ETA hizo efectiva su amenaza y a las 16:50h del sábado 12 de julio de 1997 (cincuenta minutos después de que concluyera el ultimátum), la organización terrorista cumplía su amenaza disparando dos tiros en la cabeza del joven.

Los disparos, sin embargo, no lograron acabar con la vida del edil al instante, como parecía ser intención de los terroristas, puesto que el calibre utilizado fue inferior al habitual. Fue trasladado a un hospital en estado crítico y su agonía se prolongó hasta las 4:30h de la madrugada del domingo, cuando Miguel Ángel falleció.

Los asesinos

El asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso una movilización unánime en contra de ETA. Tras su muerte se acuño el término Espíritu de Ermua y se creó una fundación en contra del terrorismo con su nombre. En 2006 se ha juzgado y condenado a los secuestradores y asesinos del joven edil, Francisco Javier García Gaztelu "Txapote" y su compañera sentimental, Irantzu Gallastegui "Amaia", siendo fallada la condena a 50 años de prisión a cada uno el día 30 de junio.

La libertad como nación

Estoy convencido de que es saludable ser impertinente. Otra cosa es que resulte posible porque, si miramos a nuestro alrededor, parece que el sentimiento de pertenencia a un grupo es un refugio cálido para la debilidad de la razón o los desasosiegos que produce su ejercicio. Y si contemplamos no solamente el presente, sino también el pasado -ya que tiene razón Berlin al asegurar que no se puede hablar de renacimiento del nacionalismo porque nunca ha muerto- repararemos en un amplísimo consenso acerca de la vieja afirmación de Herder. Pertenecer a un pueblo es una necesidad humana.

Herder, en contra de lo que a veces predican algunos diletantes ilustrados, no era un visionario impresentable. Creía en la autonomía del hombre pero, convencido al mismo tiempo de los límites de la abstracción, proponía como remedio la necesidad de pertenencia a una cultura. El propio Berlin, reivindicando de alguna manera su figura, asegura que la individualidad racional puede resultar altamente destructiva si no está, según sus propias palabras, "situada".

La cuestión -y a mi modo de ver el problema- es cómo determinar qué pueda contener aquella cultura o cómo "situar" adecuadamente al ciudadano. Porque si nada estaría más alejado de la verdad que tachar a Berlin de nacionalista -Berlin entiende que el nacionalismo es una perversión, una "exaltada condición de la conciencia nacional"- sí considera ésta como la construcción simbólica en la que subyacen los contenidos de la identidad.

¿Qué podría contener la identidad vasca? ¿Acaso la raza? Imposible, no resiste el más elemental análisis. La raza es un continente sin contenido, un renglón para una clasificación a todas luces contradictoria e inconsistente. Cuando en el País Vasco se hace alguna referencia a la raza, como por ejemplo cuando se alude a las "peculiaridades" del factor RH, en el propio ridículo de estas afirmaciones se encierra el descrédito. Volviendo la vista atrás, cuando en 1914 el compositor donostiarra José María Usandizaga estrenaba en Madrid Las golondrinas, con un resonante éxito que confirmaba una prometedora trayectoria truncada por la muerte temprana, la prensa nacionalista no pudo contener su furor. Apegada a lo que se dio en llamar "renacimiento cultural vasco", y además de resaltar cruelmente su cojera y su palidez (como hiciera, por cierto, Baroja, autor de vasquidad jamás puesta en duda), la prensa nacionalista le reprochó haber abandonado "los ensueños vascos de sus abuelos" para hacer música extranjerizante. Pero, casi de modo arquetípico para la mayoría de los vascos, Usandizaga tenía un abuelo italiano y una abuela francesa. Don Miguel de Unamuno, al leer que en Caracas se había instituido un importante premio para quien demostrara la existencia de la raza vasca, escribió a Pedro Eguillor, que estaba dispuesto a triplicar la dotación a quien lograra demostrar que todos los vascos pertenecían a una misma raza. No tuvo que entregar el dinero.

Martínez Sierra, libretista de Las Golondrinas, tuvo la humorada de decir a los periodistas, cuando preguntaban a Usandizaga sobre aquellas polémicas, que el músico guipuzcoano no quería hablar porque le daba vergüenza su marcado acento vasco. ¿Estará la identidad por ese lado? Uno de los elementos que, por su particularidad, aparece en todos los catálogos es el idioma, el euskera, una lengua complicada y de origen discutido que habla menos del 25% de la población. Es, desde luego, una lengua no románica, es decir, en absoluto presente en los modos y maneras de las sociedades del entorno vasco, al margen de algunos intercambios menores.

Lo cierto es que el primer nacionalista no puso un énfasis extremo en la consideración de la lengua como característica determinante de la nación o de la identidad nacional. Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco, compitió con Unamuno por una cátedra de euskera que ninguno de los dos obtuvo, reaccionó contra él cuando Unamuno -convencido de que las lenguas eran organismos vivos que, como los seres biológicos, nacen, crecen y mueren- profetizó la desaparición del vascuence, y hasta estableció complicadas reglas ortográficas e inventó raros neologismos. Hizo todo eso pero entendía que eran rasgos más importantes, y en verdad definitivos, la raza o incluso una determinada concepción de lo religioso o tradicional que la industrialización comenzaba a poner en peligro. Por ello pensaba Arana, precisamente, que lo pernicioso de verdad era que los "extranjeros" aprendiesen el euskera y contaminasen el país en su propia lengua.

Más adelante, son algunos publicistas empeñados en establecer una identidad que superase el problema expuesto gráficamente con la alusión a los abuelos de Usandizaga y ratificado por la constante inmigración, los que colocan el vascuence por encima de cualquier otra consideración. La teoría pierde fuerza de nuevo hasta que, en los años 60, escritores e intelectuales que pertenecen o están próximos a ETA, y siguiendo tesis como las de Edward Sapir o Benjamin Lee Whorf, afirmarán que la lengua determina la visión del mundo, insistirán en el uso del euskera para la reconstrucción de la nación vasca, y reprocharán al Partido Nacionalista que hubiera abandonado ese fundamental objetivo. Y es paradójicamente cuando la mayoría de ellos han dejado aquella militancia y arrumbado aquellas tesis, cuando los gobernantes de la Comunidad Autónoma y el partido que los sustenta nos dicen, el comienzo de la década de los 80, que bien podríamos pasar diez años sin cultura, sin "otra cultura", pero si en ese plazo no recuperábamos el euskera lo habríamos perdido para siempre. Y con esa pérdida, llegaría la de una visión del mundo específica y propia, un elemento fundamental de la esencia de nuestra personalidad subjetiva.

Al margen de los quiebros del nacionalismo vasco en esta cuestión, me parece evidente que se pueden decir y ver las mismas cosas, desarrollar similares argumentos y tener idénticos sentimientos, en idiomas distintos. Y que, por otra parte, la filología es incapaz de descubrirlos. Países distintos hablan la misma lengua y otras naciones acogen y oficializan varios idiomas. Especialmente paradigmático es, además, el caso vasco, en el que el español ha convivido durante siglos con el euskera. En español se defendieron las instituciones forales y en español nació el nacionalismo vasco. Si se ha impuesto no ha sido por opresión alguna, aunque la haya habido en diferentes períodos, sino por la preeminencia, como en toda Europa, de la cultura elaborada y urbana sobre la rural. A nadie se le ocultará, además, la cotidiana contradicción que supone asegurar que el euskera es parte de nuestra identidad y esencia de nuestra personalidad colectiva y, al mismo tiempo, hablar de "aculturación" por la traducción al vascuence, por ejemplo, de las exitosas series televisivas norteamericanas.

Si afirmo que no podemos aceptar la raza ni el idioma, y si nadie se atreve a incluir entre nosotros la religión como determinante de la nacionalidad, ¿será la tierra una característica de la identidad? Igualmente imposible. Vaya por delante que hasta los paisajes más tópicos son recientes y obra de decisiones arbitrarias, pero, además, la tierra no es nada, aunque no falten nacionalistas que la personifiquen, sin los sujetos que la habitan. Por ello es preciso abandonar el concepto de soberanía territorial, que no tiene justificación ni teórica ni histórica; aborrecer de la expresión "primero la patria, luego los hombres", y defender los derechos individuales y las libertadas ciudadanas.

¿Habrá, sin embargo, una cultura que nos defina? Ya sea entendida como creaciones específicas o como un catálogo de usos y costumbres, tampoco es posible. Toda la civilización se basa en el intercambio y en las influencias mutuas, y cualquier referencia a la cultura como emanación de una determinada personalidad colectiva raya en el ridículo. No creo que ninguno de nosotros podamos "situarnos" con estos elementos. Nos queda, por tanto, o el recurso a la anécdota o el reconocimiento de que el hecho vasco es cambiante y artificial, una construcción histórica que no responde a ninguna esencia, que es obra del desarrollo y de los efectos -previstos e imprevistos- de la voluntad humana y que, precisamente porque podemos cambiarlo acogiéndonos a nuestra libertad, no nos determina en absoluto. Toda esta construcción queda muy bien reflejada, aunque involuntariamente, en una escena de la película norteamericana El pasaje, en la que Anthony Quinn interpreta el papel de un pastor vasco que ayuda a atravesar los Pirineos a la familia de un científico alemán que huye de los nazis. La actriz Kay Lenz interpreta a la hija del científico y, en lo alto de la montaña, dice a Quinn: "Nunca he visto a un vasco…". "¿No?", pregunta éste. Y Kay Lenz continúa: "…pero había oído decir cosas horribles de ellos". "Crea todo lo que le digan", responde el protagonista volviendo los ojos hacia las cumbres.

Suele asegurarse que los nacionalismos parten de un sentimiento de humillación, siempre subjetivo, independientemente de que tenga una base real o irreal. A mí me parece, sin embargo, que en la raíz de estos movimientos sociales tan extendidos está, más bien, una suerte de incapacidad o pereza para superar racionalmente ese estadio de prejuicios, más cómodo, que implica la inconsistencia de las caracterizaciones de la identidad nacional.

Todos, no sólo los nacionalistas, constatamos que el original impulso por mudar nuestro entorno, la sociedad y las instituciones, no tiene su base inicial en poner en juego la pura razón. Como hasta la psicología enseña que la pura razón no es fuente siquiera del interés elemental que pone en marcha el pensamiento, el filósofo alemán Robert Spaemann ha llamado al origen del compromiso político la "facticidad fatal". Esto, que puede verse claramente en el compromiso político "nacional", es también aplicable a otros compromisos, en cuanto todos se orientan hacia situaciones de excepción en las que los prejuicios, a veces incluso eminentemente personales, ponen en juicio la totalidad y lo que debe considerarse como totalidad. Hamlet, que representa bien ese malestar inicial cuando clama "¡Maldición y pesar por haber venido al mundo con la misión de arreglarlo!", mostrará también, comenta el propio Spaemann, que la cuestión de la reflexión sobre el origen es tan paralizadora e irresponsable como preguntarse, al igual que el personaje de Shakespeare, si la decisión que le impulsaba a la venganza partía realmente del espíritu de su padre o de la ilusión de un genio maligno.

La verdadera cuestión es, al contrario, convencerse de que no todo compromiso (independientemente de los fines propuestos) hace razonable a quien lo asume, sino que también puede ofuscar cuando el deseo de "salirse con la suya" es superior al de ver las cosas, y las ideas, tal y como son.

La negativa a analizar críticamente cuanta propuesta puede hacerse para determinar una identidad nacional es la que nos conduce al nacionalismo, no las características propuestas o su situación coyuntural. En esas circunstancias, el único instrumento válido para los nacionalistas es el dirigismo intervencionista que, impidiendo las consecuencias del debate y la libertad, evite a su vez la destrucción de unos contenidos poco razonables y mantenga así la cohesión de un grupo heterogéneo, objetivos que suelen superponerse a las muy mentadas aspiraciones de "construcción nacional".

No hay manera de vertebrar un país con las alusiones a una improbable identidad nacional y, para mantener simbólica y agobiantemente los rasgos preestablecidos hay que acudir a la confrontación de una comunidad controlada y dirigida.

Pero para que entre nosotros se ponga de relieve el drama de una identidad en la que dudosas esencias son mantenidas tan sólo por el dirigismo, podría hablar de España entera, dando la vuelta a los tópicos sobre el País Vasco. Les invito, para ello, a un juego de imaginación.

Imaginen una novela adaptada al cine -una película de esas que ahora utilizan la etiqueta de "cine vasco"- en la que el protagonista pretenda la independencia de Euskadi. Para ello, y mientras vive una apasionada historia de amor, utiliza la violencia y es respondido con la fuerza. Acabará sucumbiendo, pero el guión destacará sus virtudes poniéndose de su lado. ¿Qué reacción produciría entre "bienpensantes" e instituciones políticas españolas?

Ejercitados ya en la ficción, imaginen ahora que el Gobierno vasco permitiera que un empresario privado instalara una tienda junto a su sede oficial para vender, a modo de recuerdo turístico, pasaportes del País Vasco o camisetas con la inscripción "Ciudadano de Euskadi" junto a otros souvenirs de parecida intención.

Piensen, ya habituados al procedimiento, en un presidente de la Comunidad Autónoma Vasca que, en sus documentos e inscripciones, evitara cualquier referencia a España. Y, si se cansan con la ficción, recuerden simplemente lo que ocurre cuando en cualquier rincón del País Vasco se coloca la bandera autonómica sin la presencia de la española.

Pues bien, la película que les ha resumido podía perfectamente ser Lo que el viento se llevó, en la que, a fin de cuentas, todo eso ocurre. La tienda con inútiles pero intencionados pasaportes la vi hace años en la sede del Gobierno de Texas. Poco antes había visto hace años en California un desfile presidido por su Gobernador en el que toda la avenida en la que me encontraba estaba flanqueada exclusivamente por banderas del Estado, y si visitan ustedes la tumba de Jeferson verán que decidió obviar la mención a la presidencia de los Estados Unidos y reseñar para la posteridad únicamente su vinculación a Virginia y a su Universidad.

Ya sé que la intencionalidad de estos supuestos es distinta aquí que allí, pero es precisamente al peso de esa intencionalidad simbólica a lo que quiero referirme. En Estados Unidos esas anécdotas no quiebran la convivencia porque el patriotismo es constitucional y la identidad nacional no es otra cosa que lealtad constitucional. En España, el patriotismo parece demasiado a menudo ser la administración estatal de los símbolos para ocultar la intrínseca debilidad de nuestras pretendidas esencias.

Me parecen alarmantes, por ello, los ejercicios de enfrentar una identidad a otra, oponer esencias a esencias, recurrir al Estado y a la nación española para combatir los nacionalismos periféricos, contemplar en las campañas electorales cómo proliferan, sin contenidos ideológicos serios, los "programas nacionales". Me parece alarmante, en definitiva, que no se acepte que es imposible definir cualquier nación por la raza, la sangre, el territorio, las costumbres, la cultura o la psicología. El concepto de nación de Herder, al que hacía alusión al comienzo, me parece menos justificable que el de Renan que, mediante el principio de concebirla como un resultado y no como una construcción invariable (y con la metáfora del plebiscito cotidiano), trataba, en palabras de Finkielkraut, de reinsertar el concepto en la categoría del Estado liberal y de la razón ilustrada.

Herder, a mi entender, se equivocaba asegurando que los ojos del alma individual debían ser conscientes del reconocimiento del alma colectiva, pero no me parecen muy extraviados sus recelos frente al Estado y su disciplina. Si me niego a que las relaciones interindividuales sean arrebatadas por un vaporoso e inquietante concepto de la comunidad nacional (y aún más por algún mesías interpretando esa suerte de confusión), me opongo igualmente a que la autonomía individual, que considero la única base de la organización política, sea expropiada por la pretendida racionalidad de un Estado que, además de sentirse erróneamente con la información precisa para indicarnos lo conveniente en cada momento, termina siempre por inventarse una simbología sin el menor fundamento racional.

Apareció hace tiempo, en Francia, y seguido de una sonora polémica, el libro Voyage au centre du malaise français de Paul Yonnet. Era la primera vez, me parece, que un sociólogo procedente del 68, con un trayectoria tan clásica como la atención a los fenómenos cotidianos con su famoso libro Juegos, modas y masas, la de los prejuicios marxistas y la presencia habitual en las páginas de Le Débat, defendía tesis que se han calificado de próximas al racismo.

Yonnet no es un simple gritón, pero su última obra me defrauda tanto por la conclusión como por el método. Sorprende, en este sentido, que tras su trayectoria crítica se conforme con la invención de un enemigo a su medida: un antirracismo -en concreto se refiere a la asociación SOS-Racisme-, que habría rescatado de los escombros de la izquierda una concepción diferencialista del mundo en la que la lucha de razas sustituye a la lucha de clases. Pero el horror al racismo convive perfectamente con el rechazo a la falacia del "relativismo cultural" y el verdadero enemigo de Yonnet sería lo que los franceses llaman "integración republicana": a un emigrante sólo se le pide que renuncie a aquello cuya renuncia se exige también a los franceses: lo que atente contra las libertades y los derechos humanos.

La conclusión de Yonnet, por otra parte -y el peligro parece evidente- es que la pretendida "identidad francesa" que trata de perpetuar define lo que llamaríamos "el buen francés", con su nómina de costumbres, apriorismos religiosos, ideas… El siguiente paso sería el del Frente Nacional: si la "asimilación" es imposible, la emigración debe ser prohibida. Esta suerte de totalitarismo xenófobo olvida, claro, que el rechazo al racismo no se basa en la igualdad de las comunidades -¿qué son las comunidades raciales?-, sino en la igualdad de los hombres. Yonnet, como tantos otros, a fuerza de querer salirse con la suya, ha dejado de ser razonable.

Vuelvo a mi país y al carácter distorsionante y desintegrador de la tantas veces citada "identidad nacional vasca". Han sido frecuentes las imposiciones de determinadas maneras de ser "verdaderamente vascos" o "buenos vascos", arrojando a las oscuridades del infierno a quienes no compartían el modo de ver las cosas de los predicadores. Cuando se ha utilizado el truco desde los poderes públicos o sociales, la confusión degenera en batallas por ser más o menos vasco que el vecino.

Pero no es este un modo exclusivo del nacionalismo. El modo "vasquitivo" (que coexiste con el indicativo, el imperativo…) es moldeable y cada vez son más los que lo emplean a su antojo revelando hasta qué punto la simbología nacional cae sobre nosotros como una losa. Y hasta qué punto también se aleja de nuestro horizonte una construcción razonable de las relaciones humanas y políticas. Pondré algunos ejemplos anotados durante el secuestro por ETA del empresario guipuzcoano Julio Iglesias Zamora. El comunicado de condena de la asociación Gesto por la Paz aseguraba que el acto terrorista era "una muestra más del carácter estrictamente mafioso y antivasco". Un portavoz del PP aseguraba poco después que su partido representaba "la forma sensata de ser vasco". El vicepresidente del Partido Socialista de Euskadi declaraba a un periódico que "los de HB son indignos de considerarse vascos". Es decir, ser vasco implicaría una dignidad especial, una calidad moral que cada uno puede definir, una forma de comportarse. Quien se aleje de los parámetros fijados no sería un hombre -o, en su caso, un político- amoral, inmoral o indigno, sino "indigno de considerarse vasco", "vasco de manera insensata" o "antivasco". Es algo así como luchar contra la apropiación indebida con otra apropiación indebida o, sencillamente, con la estafa. El País Vasco es el paraíso de los Robin Hood que roban identidades a los ladrones de identidades.

Quizá no es ajena a esta paradoja y a esta curiosa competición la asunción de comportamientos extremistas e incluso el hecho de encontrar amplios estratos del mayor radicalismo en zonas de votantes habitadas fundamentalmente por emigrantes de baja posición económica. Desconcertados ante lo que puedan entender los establecidos por "integrarse socialmente" -o intuyéndolo en su estado puro- batallan por ser "más vascos que los vascos".

Lo importante es ser ciudadanos y abandonar la disyuntiva entre la nación vasca y otras colectividades. Buena parte de la que se llama intelectualidad vasca ha pasado de oprimida a pusilánime, y parece incapaz de pensar por sí misma para encerrarse en un cuadrilátero en el que, tan apegados a nuestra situación y tan fascinados en el fondo con el imaginario del nacionalismo, sólo se puede actuar contra él o de acuerdo con él. Nunca por uno mismo.

No será lógico conservar la nación o el sistema si hay que hacerlo a costa de la libertad o, incluso, del debate sereno, de la independencia de pensamiento o del espíritu crítico. Se trataría, por tanto, de potenciar, o simplemente poner en acción, de entre las "identidades personales" que señala Musil en El hombre sin atributos -la familiar, la política, la profesional…- aquella que nos lleva a reírnos de todas las demás, a ponerlas en cuestión, a mirarlas con ironía. En el País Vasco, empeñados en no ser impertinentes de ninguna manera, siempre hay alguna identidad que se toma rigurosamente en serio, que se convierte en dogma y termina por entintar de totalitarismo todas las demás.

Por eso propongo la impertinencia como programa y la libertad como nación. Porque entiendo que solamente se puede comprender la tradición a la manera popperiana, es decir, como un texto arcaico que se propone a la lectura, a la relectura, a la discusión racional y a la transformación permanente. Todo "nosotros" debe ser cuestionado; el historicismo que pretende que las prácticas deban ser enjuiciadas en un determinado contexto debe ser rebatido; y la única pertenencia admisible debe ser algo parecido a lo que Habermas llama "patriotismo constitucional", la decisión de organizarse de una determinada manera basada no en el todo concreto de una nación sino en procedimientos abstractos y siempre abiertos. "Un experimento" llamaba El Federalista a la Constitución de los Estados Unidos aludiendo a una provisionalidad en cuyo seno "la democracia y los derechos humanos -escribe Habermas- constituyen la materia dura en que se refractan los rayos de las tradiciones nacionales".

Hay una curiosa novela de un no menos curioso autor, Trevanian, que se titula El verano de Katya. La protagonista, después de recorrer algunas poblaciones del País Vasco, repasar sus costumbres, comprobar que para decir "tengo sed" empleaban enrevesadas frases llenas de imágenes y circunloquios y que, en realidad, no querían decir que tenían sed sino otras cosas, concluye que "los vascos son gente muy tortuosa". Mi tesis es que se debe creer a Katya y no a Anthony Quinn.

Germán Yanke.